Empresarios

Los síntomas de que estás trabajando para un cliente nefasto

AsesoriaOnline21. junio 2017

Ser freelance en la mayoría de los casos significa estar trabajando para varios clientes a la vez, los cuales conforman la cartera de empresas que te permiten obtener tus beneficios totales cada mes. Esta peculiar característica que no se da en otros empleos donde únicamente se trabaja para una empresa o persona hace que el trato con los clientes con los que se mantienen relaciones laborales sea constante, puesto que requiere un mayor grado de comunicación.

Trabajar para varios clientes y no para uno sólo genera que el número de empleadores profesionales que conozcamos sea mucho mayor que el de uno persona con un trabajo tradicional, especialmente si las circunstancias hacen que cambiemos de clientes con frecuencia. La parte buena es que conoceremos muchos métodos de trabajo, aprenderemos de más perfiles y nos aportará una visión más amplia del sector; la mala: que entre esos casos siempre puede darse que un cliente no sea como se esperaba.

Como en todos los lugares, los clientes no son siempre tan ideales como figuran en nuestra cabeza, llegando en ocasiones a unas situaciones especialmente desagradables para nosotros. Evitar esto no siempre es posible, pero te contamos cuáles son las pautas que puedes seguir para identificar a estos clientes y salir corriendo en dirección opuesta tan pronto como sea posible.

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Si dice que tu trabajo no vale lo que pides…

 

No es un buen cliente. Antes de empezar cualquier trabajo con cualquier cliente en cualquier planeta conocido o por conocer, las tasas por el servicio que vas a prestar deben quedar bien claras. Tú mejor que nadie tiene que saber lo que quieres cobrar por cada entrega, hora o sesión de trabajo y, en caso de que no sea así, la negociación con el cliente acerca de qué precio poner debe quedar estipulada desde el minuto uno. Y “quedar estipulada” significa en realidad “quedar estipulada y no variar por ninguna razón”.

Cuando un cliente comienza a decirte que te va a pagar menos por esto o aquello porque en realidad “no ha sido tanto el esfuerzo” o porque “eso lo podía haber hecho otra persona”, es hora de dedicarle una cordial despedida. Regateos, los justos y al principio.

 

Si cree que dispone de tu tiempo a su voluntad…

 

No es un buen cliente. Sucede con cada vez más frecuencia que los clientes se creen con el derecho de acudir a sus empleados freelance en cualquier momento, aunque no esté en lo acordado, sean días festivos o un domingo a las once de la noche. ¿Podía ser peor? ¡Sí! Además de no respetar horario de trabajo alguno, quizá también se crean con el derecho de exigirte que tienes que hacerlo porque forma parte de tu deber.

Nuevamente, que alguien trabaje por cuenta propia no significa que no tenga normas, horarios o que esté esperando ávidamente cualquier nuevo encargo sea el momento del día que sea. Un favor en un momento puntual termina siendo un abuso a largo plazo, por lo que es conveniente que hacer de esto un punto claro también desde el principio.


Si no sabes lo que espera de ti…

 

No es un buen cliente. Cuando se comienza con un nuevo cliente, no sólo hay que acordar horarios y remuneración, sino también el tipo exacto de trabajo que se espera por tu parte. Es importante que el cliente exprese con claridad que quiere obtener de ti y cuáles son las funciones que se quiere que lleves a cabo de forma regular.

¿Qué ocurrirá si esto no es así? Que tu índice de probabilidad de acabar como “la persona para todo” sufrirá un incremento de forma exponencial. Ofrecer un trabajo acorde con el nivel de tu área de experiencia sólo será posible si tienes claro el tipo de tareas que van a ser requeridas de forma habitual por la empresa.

 

Si nunca tiene tiempo para escucharte…

Tampoco es un buen cliente. Por último, pero no menos importante, está una de las que más se tienden a infravalorar cuando se comienza a trabajar con un cliente y ese trabajo se hace como freelance. No figurar en la plantilla de oficina de un negocio no quiere decir que tu capacidad para expresarte, sugerir cambios o comentar cualquier otro aspecto referido al trabajo se vea disminuida.

Un buen cliente tendrá tiempo para escuchar tus peticiones o sugerencias y se interesará por conocer tu punto de vista. No se trata de mantener largas reuniones, sino de valorarte como alguien más que aporta su ‘granito de arena’ para conseguir el fin común del proyecto.

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¿Qué opinan nuestros clientes?

Estas son sólo algunas de las opiniones de nuestros clientes :)

"Siempre me ha resultado muy engorroso todo el papeleo y estoy muy contenta con la gestión de Asesoría Online ya que no me tengo que preocupar de nada."

Susana Ramos Herrara Odontóloga Ortodoncista

"Estoy muy contenta porque tienen un trato muy personal conmigo y me responden a todas mis dudas de manera rápida y eficiente."

Diana Ceballos Herranz Wedding Planner

"Aunque tenga un caracter online cuentan con un equipo profesional muy cualificado que me ayuda en todas mis consultas."

Javier Garcia de Torres Arquitecto Técnico