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¿Seguro que esa es una buena decisión? Controla tus emociones antes de dar un paso importante

AsesoriaOnline12. julio 2017

A lo largo del día son decenas de miles -sí, decenas de miles- las decisiones que un ser humano puede tomar de media. Desde qué calcetines ponerse al levantarse hasta qué tipo de comida le apetece tomar ese día o si da un paso importante para su negocio. La realidad que afecta a una persona es el conjunto de decisiones que toma a lo largo de los días, y es por eso que nunca se deben menospreciar los factores que pueden llevar a tomar una mejor o peor decisión.

Quizá ponerse un día unos calcetines u otros no marque demasiada diferencia dentro de unos meses, pero sin duda sí lo hará el acertar con una decisión o no en lo referente al futuro de un proyecto, empresa o negocio. ¿De qué dependerán las decisiones de una persona ante los interrogantes que se le van planteando a lo largo de la jornada? En buena parte, del estado emocional en el que se encuentre.

Mientras que por las mañanas el optimismo y las decisiones favorables suelen estar más presentes, a medida que el día va pasando estas tienden a inclinarse hacia el lado opuesto. La respuesta de por qué esto es así es muy fácil: el cansancio y el desgaste van haciendo mella a lo largo de las horas y la suma de todos ellos al final del mismo hacen que sea más difícil pensar de una manera fría ante lo que en otro momento pudiera ser un problema fácilmente resoluble. Cambiar esto, no obstante, no es tan difícil.

 emociones

Evita dejar lo más importante para el final

Como se ha mencionado, las primeras horas del día suelen las mejores para lidiar con tareas que requieran de una claridad mental más grande, mientras que será más grato llevar a cabo aquellas más sencillas en las últimas horas de trabajo. Una mente ‘despierta’ implica decisiones más lúcidas y que estas se muestren de manera más evidente cuando llega el momento de tomarlas, lo cual evitará posibles problemas a posteriori.

Esto está relacionado además con otro factor como es el de la irritabilidad, que también es propicia a mostrarse conforme pasan las horas. Huelga decir que las mejores decisiones no se suelen tomar cuando se está enfadado, cabreado o molesto por algo, sino todo lo contrario. En estas situaciones las decisiones tienden a apoyarse en la emoción que se está sufriendo en ese momento y los resultados de la misma son tan imprevisibles como las reacciones que han llevado a ellos.

 

Haz caso a tu cuerpo

Por mucho que a veces se quiera, el cuerpo no es una máquina y no puede funcionar como tal. Las emociones y las diferentes situaciones del día a día pasan factura, aunque parezca no notarse, así como los aspectos biológicos del mismo. Cuando una jornada es más intensa de lo normal, por ejemplo, pueden ser necesarios unos minutos de descanso y relajación para que el cerebro pueda volver a ‘coger aire’ antes de continuar trabajando. Lejos de perder el tiempo, esto servirá para que no se continúe perdiendo con las actividades posteriores.

Así mismo, factores tan simples como saltarse comidas o no haber ingerido las cantidades necesarias de alimento que el cuerpo necesita de forma estándar pueden influir de forma negativa en los hábitos de trabajo. Tanto si tienes hambre como si notas que tu estado emocional no se encuentra en el mejor momento, una pausa para beber o comer algo puede ser el descanso necesario para que las decisiones que se tomen a partir de ese momento no se encuentren tan afectadas por la situación personal.

 

Escucha solo cuando sea necesario

Tomar las decisiones de forma conjunta y valorando todas las opiniones del equipo puede estar muy bien en algunas ocasiones, pero en otras no hará otra cosa que suponer un problema. Escuchar demasiadas opiniones o personas intentando influir de algunas maneras en una decisión puede provocar el efecto totalmente contrario al buscado, que era el llegar a una decisión clara y concisa.

Por definición, el ser humano es influenciarle en mayor o menor medida por los de su misma condición, lo cual hará de una decisión relativamente fácil una extremadamente basada en las emociones si el número de personas consultadas es elevada. Aprender a diferenciar cuándo se requiere de ayuda y cuando no y la mitad del trabajo estará ganado.

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